La rana de Sehuencas


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Foto: D. Alarcón & D. Grunbaum - "Romeo" - (Telmatobius yuracare)

Romeo.

Este pequeño de ojos grandes y atentos, de carácter apacible y algo “tímido”, como lo describen los investigadores a cargo de su cuidado, se ha llevado el corazón de las redes sociales en menos de un año y se viene convirtiendo en símbolo bandera de la conservación de especies amenazadas con la esperanza de repoblar la foresta de su hábitat natural. Pero, ¿quién es él?;

Durante una expedición en un proyecto de caracterización de anfíbios en los bosques nublados, el investigador Oliver Quinteros junto a otros biólogos,  recolectaron a Romeo hace un poco más de 10 años, sabiendo que la rana acuática de Sehuencas (Telmatobius yuracare), como otros anfibios en Bolivia, estaba en problemas. Sin embargo, no sabían que no podrían encontrar ninguna otra Rana acuática para un centro de cría para su conservación hasta ahora. Romeo actualmente vive en un acuario en el Centro K’ayra del Museo de Historia Natural Alcide d'Orbigny en la ciudad de Cochabamba, Bolivia.

La rana acuática de Sehuencas es una rana totalmente acuática que una vez fue abundante en el fondo de pequeños arroyos o ríos, y en pozas en el bosque montano de Bolivia. La combinación del cambio climático, la destrucción del hábitat, la contaminación, el patógeno quitridio que es mortal de anfibios y la introducción de truchas invasoras han provocado una disminución abrupta de especies de ranas acuáticas en Bolivia, Ecuador y Perú.

Han pasado más de 10 años desde que Romeo, la última rana acuática de Sehuencas que se conoce, haya conocido el amor, pero la suerte de este soltero afortunado está a punto de cambiar drásticamente. En una reciente expedición a un bosque nublado de Bolivia, Global Wildlife Conservation y el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny redescubrieron la rana acuática de Sehuencas (Telmatobius yuracare) en la naturaleza y rescataron a cinco individuos para un programa de conservación, tres machos y dos hembras: una joven rana y una "Julieta" para "Romeo".

Estas son las primeras ranas acuáticas de Sehuencas que los biólogos han visto en la naturaleza en una década, aunque a lo largo de los años (incluso en 2018) los científicos buscaron esta área en busca de especies sin éxito. Este equipo, que había realizado un análisis cuidadoso con anticipación para determinar los mejores lugares para buscar a esta especie de rana, no encontró a la rana acuática de Sehuencas hasta que después de varios largos días de búsquedas fallidas en hábitats que lucían perfectos para estos anfibios —arroyos bien conservados en los bosques nublados de  Bolivia.

Las ranas acuáticas de Sehuencas que finalmente se encontraron, serán las fundadoras de un programa de cría de conservación en el Centro K’ayra de Investigación y Conservación de Anfibios Amenazados de Bolivia, como parte de una iniciativa más amplia para que esta especie vuelva del borde de la extinción.

Foto: Robin Moore, Global Wildlife Conservation "Julieta" - (Telmatobius yuracare)

Julieta.

A diferencia de su futuro par, ella es la ranita de ojitos vibrantes y de personalidad “activa y enérgica”, como la describe Teresa Camacho B. – Jefe de Área de Herpetología del Museo, y es ahora donde están puestas muchas de las expectativas para que la especie Telmatobius yuracare pueda salir de las listas de especies en peligro de extinción.

Los investigadores recolectaron a Julieta durante la última expedición, una Telmatobius yuracare hembra de edad adulta, que se convierte en una pieza clave para la preservacion de la especie junto a Romeo y las otras cuatro ranas que ahora se encuentran en el Centro K’ayra del Museo de Historia Natural Alcide d'Orbigny de la ciudad de Cochabamba.

El equipo de la expedición, que incluía a Teresa Camacho Badani; el veterinario Ricardo Zurita Urgarte; Sophia Barrón Lavayen, la jefa de cría en cautiverio del Centro K’ayra; y el investigador Stephane Knoll, transportaron cuidadosamente las cinco ranas a las instalaciones del centro de cría, donde los animales se encuentran en cuarentena mientras se aclimatan a un entorno que reproduce las condiciones en la naturaleza. También recibirán tratamiento para la enfermedad infecciosa mortal, la quitridiomicosis, que es en parte responsable de la declinación de esta especie y otros anfibios en arroyos donde alguna vez se encontraban. Después de esto Romeo conocerá a su Julieta.

"Es un sentimiento increíble saber que gracias a todos los que creen en el verdadero amor y donaron para el día de San Valentín del año pasado, ya hemos encontrado una pareja para Romeo y podemos establecer un programa de cría para su conservación con más de una pareja", dijo Teresa Camacho Badani, Jefe del Departamento de Herpetología del museo y líder de la expedición. “Ahora comienza el verdadero trabajo: sabemos cómo cuidar con éxito a esta especie en cautiverio, pero ahora aprenderemos acerca de su reproducción, y al mismo tiempo volveremos al campo para comprender mejor a esta especie y encontrar más individuos de su especie, y si los encontramos, cuantos más existen, dónde están y cuáles son las amenazas que enfrentan. Con este conocimiento, podemos proteger a esta especie en su hábitat natural y si es que existe una población saludable, mientras desarrollamos un plan a largo plazo para devolver a los futuros bebés de Romeo a su hogar en la naturaleza, evitando la extinción de la rana de agua Sehuencas".

"Siempre existe el riesgo de traer animales de la naturaleza para iniciar una población en cautiverio, y no es un paso que deba tomarse a la ligera", dijo Chris Jordan, coordinador de GWC para América Central y los Andes Tropicales. "Pero en este punto, parece que hay muy pocas ranas acuáticas en la naturaleza para que puedan mantener una población viable a largo plazo, por lo que hay un mayor riesgo si no hacemos nada. Tenemos una oportunidad real de salvar a la rana acuática de Sehuencas, restaurando una parte fundamental de los bosques de Bolivia, y generando información importante sobre cómo restaurar especies similares que también están en grave riesgo de extinción".

Foto: Stephane Knoll, Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny - Recolección de campo

¿Que sigue?.

El equipo de la expedición planea continuar buscando ranas hasta marzo 2019 para determinar si la especie se encuentra en otros lugares de la naturaleza y en qué número, aprender más sobre sus preferencias de hábitat y continuar con las pruebas para detectar la presencia de quitridiomicosis y otras amenazas en el área. Lo que ellos aprendan en el campo les ayudará a desarrollar un plan para proteger y restaurar el hábitat de la especie, tanto para los anfibios que todavía viven allí como para preparar los arroyos para el regreso de la descendencia de Romeo. El objetivo final con el programa de cría de conservación es criar a los animales y devolver a las crías a su hábitat natural cuando las amenazas a la especie se hayan mitigado.

Los programas de conservación de cría en cautiverio y reintroducción han funcionado para otras especies en esta misma posición, incluido el sapo mallorquín en España—al menos 10 poblaciones de esta especie han sido reintroducidas con éxito en la naturaleza  —En Tanzania, el sapo pulverizador Kihansi, considerado extinto en la naturaleza por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, se ha criado con éxito en los zoológicos de los Estados Unidos y forma parte de algunas liberaciones y un programa para su completa reintroducción.

Bolivia se encuentra entre los 10 países tiene más diversos de anfibios en el mundo, sin embargo, el 22 por ciento de esas especies enfrentan algún grado de amenaza de extinción. Esto incluye 10 de las 14 ranas acuáticas del país, incluida la rana acuática Sehuencas. Los anfibios han disminuido precipitadamente como resultado de la quitridiomicosis, la destrucción del hábitat, la introducción de especies exóticas (como la trucha que come los huevos y larvas de las ranas), la contaminación y el cambio climático. En los próximos meses, el equipo de la expedición también estará en la búsqueda de otras dos especies de ranas de agua que no se han visto durante muchos años en la naturaleza: Telmatobius sibiricus y Telmatobius edaphonastes.

Foto: Sophia Barrón Lavayen, Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny - "Romeo"

Créditos.

Global Wildlife Conservation

GWC conserves the diversity of life on Earth by safeguarding wildlands, protecting wildlife and supporting guardians. We maximize our impact through scientific research, biodiversity exploration, habitat conservation, protected area management, wildlife crime prevention, endangered species recovery, and conservation leadership cultivation. Learn more at http://globalwildlife.org

Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny

We care about life by supporting wildlife conservation projects, working along with local communities and communicating our scientific knowledge. Thus, to raise awareness of wildlife importance for human development. Learn more at http://www.museodorbigny.org

Contactos

Lindsay Renick Mayer
Global Wildlife Conservation
email: lrenickmayer@globalwildlife.org
+(1) 202-422-4671


Teresa Camacho Badani
Museo de Historia Natural Alcide d’ Orbigny
email: herpeto@museodorbigny.org
+(591) 4 4486969